Aventuras de un estudiante de ingeniería

El llamado “Efecto túnel”

Gauss, Forbenius, Laplace, Euler, etc., son nombres que os sonarán más que el de vuestro propio hermano o hermana. ¿Os gusta el café? Si la respuesta es no, os acabará gustando. ¿Y dormir? Olvidaos de eso, lamentablemente no os acordaréis de lo que significa. Y una última pregunta: ¿tenéis Spotify? Le acabaréis dando la vuelta.

Si, damas y caballeros. Al empezar una ingeniería, los cambios anteriores es como aceptar los términos y condiciones al instalar un programa: sabes que están ahí, aunque en un primer momento no los veas, y los tienes que aceptar si quieres comenzar con la instalación.

Esta metáfora es perfecta para explicar el comienzo de una ingeniería.

 

Dualidad “Amor-Odio”

No quiero dar la impresión de que no me guste o que no merezca la pena por todo lo anteriormente escrito. Todos somos ya adultos y entendemos que este artículo contiene matices de humor, llevados a ((4k +1)π/2,1) donde k es un número entero. Ups perdón, sale a relucir la llamada deformación profesional (en el caso que este artículo fuese y=sen(x)). Otro de los términos y condiciones aceptados sin leerlos anteriormente.

Llevo intentando averiguar por qué me apunté a esta carrera en concreto. Si, tiene la parte de la informática, ámbito en el he estudiado con anterioridad y en el cual trabajo actualmente, así que esta parte de la ecuación es fácil de resolver. Pero ¿y la parte de las matemáticas? Personalmente me considero un desastre en la parte de las matemáticas, y todavía no he hecho nada de física. Entonces, ¿Por qué escogí una ingeniería?

Colapso… ¿Cuántico?

Muchos pensaréis que estoy loco por apuntarme a una ingeniería conociendo de antemano mis antecedentes respecto a esta materia que va sobre números, y cuanto más avanzada es, más letras empiezas a ver.

La solución es sencilla: me apetecía, me apetece y por ahora, me seguirá apeteciendo. No me arrepiento de llegar de trabajar y, en lugar de ver Netflix o relajarme con un libro, ponerme a descifrar números y signos, a priori, sin sentido.

El principio de incertidumbre

Y si a alguien le apetece algo, como mínimo merecerá la pena intentarlo, sin importar como fuera uno mismo con anterioridad, dado que para eso crecemos y cambiamos. También soy una persona con los pies en el suelo: no soy de los que dicen que todo es posible si uno tiene las suficientes ganas. Pero hay una gran diferencia entre ver algo imposible o altamente improbable. En el segundo caso, todos y todas tenemos una oportunidad.

No os molesto más y me marcho por la puerta de atrás, sin hacer demasiado ruido. Todavía hay que repasar un par de temas para empezar el siguiente (junto con los exámenes, cada vez más cerca) con más base ¡y que no nos pillen con la guardia baja!

Artículo escrito por: @javitbm 

Si compartes

Share on facebook
Facebook
Share on twitter
Twitter
Share on linkedin
LinkedIn